lunes, 13 de julio de 2015

XVI Carta al destino. Albacete, 13 Julio, 2015.

"Change your life"

Estimado señor Eddie,

Largos días han fallecido, desde mi ultima vez escribiéndole. El año pasa veloz y sin darnos cuenta ya vamos por el ecuador de este 2015. Murió el invierno, y con el la primavera, y nos encontramos en medio del verano en el que los días, no sin cambio, ahogan desde el momento en que abrimos los ojos al amanecer, pero yo me pregunto, ¿Nos ahoga el calor o somos realmente nosotros mismos los que nos estamos ahogados?

Hay quien vive del recuerdo, y no es otra cosa que leyenda lejana, o quien vive del futuro pensando en qué harán y no se trata de otra cosa más que de cuentos de ficción, pues nada de ello existe.

En esta vida no es mas rico el que más montones de dinero o capitales tiene pudriendose en el fondo de algún banco cualquiera, en esta vida para mi punto de ver señor Eddie, es mas afortunado el que realmente tiene un corazón de mayor tamaño. Por cosas que regalemos, por cosas que tengamos, u objetos que ofrezcamos, únicamente son cosas materiales, y un día u otro, estando yacentes en caja de pino, nos preguntaremos ¿Para que queríamos eso?

Desde hace tiempo, considero que el mayor presente que podamos ofrecer a alguien, no es otro que nuestro tiempo, nuestra buena voluntad... pues nunca más, por ricos que seamos, podremos volver a recuperarlo. Cuando a alguien le ofreces tu tiempo, tu compañía, o tu conversación, estas entregando tu vida y tu presente a los demás. Eso que nunca podrás volver a tener, eso es lo que verdaderamente importa.

Sé que muchos soñamos con un mundo mejor, o yo al menos me meto en dicho saco. Muchos queremos mas estabilidad en nuestras vidas, más serenidad, más igualdad, más paz... pero a pesar de ver gente que necesita de nosotros a diario en las calles o en nuestras propias familias, resulta más cómodo girar la cabeza un día tras otro, y a pesar de ello seguir lamentando y soñando con el cambio, pero "un mundo diferente, no puede construirse con gente indiferente"...

Y con esto, Dios mediante, me dispongo a despedirme por hoy. Le deseo a Ud el Destino, a Ud Señor Eddie, escuche a los que de verdad le necesitan, y a pesar del calor, pase un entrañable verano, ¿Quién sabe lo que nos deparará mañana?. Y que sea esta vez, la ilusión de los que todavía sueñan, la encargada de que de una forma u otra, haga llevar a la puerta de su morada, estas humildes palabras.  

Mis más cordiales saludos.

Manuel Candel