martes, 30 de diciembre de 2014

XV Carta al destino. Albacete, 31 de diciembre, 2014.

Música de fondo:  https://www.youtube.com/watch?v=hLe9gTKQ4LU

Un nuevo viaje…
Estimado señor Eddie,

Moribundo se encuentra el año, dando sus últimos coletazos de vida antes de exhumar, su final bocanada de aire de estos 365 días.

Hoy, madrugá de un 31 de diciembre, una noche gélida, silenciosa, mansa y efímera… me dispongo a hacer balance del que ha sido un año… llamémoslo: intenso.

Somos maquinistas de ferrocarril, a los que se nos adjudica una máquina de vapor al nacer, cada uno tenemos una. Unos de un color y forma, y otros de otra. Nuestros padres, nos empiezan a mostrar cual es nuestro anden, pero conforme llega la razón a nuestras vidas, cada uno vamos eligiendo por donde queremos maquinar, y que caminos atravesar.

Nos cruzamos millones y millones de vías con gente, según las paradas y los senderos que recorremos. Subimos a nuestros asientos del corazón, a algunas de esas personas, a ocupar parte de nuestras vidas. Unos para siempre, otros por una temporada, un par de paradas quizás. Hay quien disfruta y entra a nosotros como una sonrisa fresca al corazón, otros, sin embargo, únicamente nos dañan desde el interior.

Sufrimos accidentes, nos estrellamos, pero siempre están esos pasajeros que nos ayudan a reponernos y seguir adelante. Esos son la clase de personas, que debemos mantener durante todo el viaje, durante toda la vida, las que nos quieren, las que nos aman.

Este año, Sr Eddie, de mi tren, hay quien se ha bajado y no por petición mía; Quien se ha estrellado y su corazón, no ha sido posible reparar, esos que nunca más podremos volver a cruzarnos; Quien ha subido y siempre ha sido bienvenido… Pero ahora que acaba el año, os hablaré de mi camino, uno en el que siempre he intentado disfrutar de lo que hacia, de ver la parte positiva a cada cosa aunque a veces haya perdido las esperanzas.

Hay quien me ha aconsejado escribir un libro con mi forma de ver las cosas. Si estás muerto, de nada vale llorar, pues ya no hay remedio, y si vas a morir, porque perder los últimos días lamentándote, en vez de acabar con una mirada tranquila y una mansa sonrisa.

Siempre digo lo mismo, y quizás me llamen repetitivo, pero no hay nada mejor, que el buen humor y la esperanza para seguir hacia delante. Actualmente, de salud no es que este precisamente bien, pero aun así, si alguien tiene que escucharme maldecir entre dientes, será mi almohada, nada más.

A los que siguen en mi tren, que sepan que nos esperan grandes y maravillosos viajes por la vida; A los que se han bajado, quizás espero volver a verlos en alguna parada cercana; A los que están por llegar… que se dejen llevar…  misteriosas las aventuras que nos podemos intercambiar.

A este Nuevo año Señor Eddie, le pido paciencia, alegría, salud, empatía… a este Nuevo 2015 le pido mis reconfortables tardes de hospital, mis días de catequista y parroquia, mi añorado teatro de cada verano... A este Nuevo viaje… le pido a mis pasajeros, MI FAMILIA Y MIS AMIGOS.

En resumen, gracias a todos por acompañarme en este viaje del 2014, espero que nos veamos en un cercano 2015, y si en algún momento nos sentimos débiles, paremos a repostar, cojamos fuerzas, y salgamos disparados hacia el horizonte.

Espero  que de una forma u otra, sea la magia de la Navidad, la que lleve estas humildes palabras, allá a la puerta de su morada.

¡¡FELIZ AÑO 2015!!

Mis más cordiales Saludos,

Manuel Candel

miércoles, 6 de agosto de 2014

XIV Carta al destino. Albacete, 6 de agosto, 2014.

¡¡ Verano, Verano, Alegría, Alegría ¡!
Estimado señor Eddie,

Como cada parte la nuestras vidas, marcamos nuestras etapas por aquellos momentos que nos dejan alguna marca en el corazón.

Ha llegado primeros de agosto y es hora de partir unos días al pueblo para finalizar mis añorados ensayos del teatro.

Este año, gracias a Dios, las cosas están fluyendo bastante bien, dentro de lo posible.

Mañana, cargado de bártulos como siempre, que como bien mi padre dice, parece que me voy a la guerra, me iré hasta ya bien entrado el mes de agosto que vuelva a casa, a desconectar unos días de la ciudad.

Es eso que tanto me gusta de la libertad del pueblo, de dejarte la bici en la puerta de casa sin preocuparte por atarla, de bajar a por el pan todos los primos juntos como si fuéramos un rebaño, de discutir quien de todos nos bañamos antes sal salir de la piscina… ratos tiernos junto a la abuela y la familia, y como no, imagino que alguna que otra bronca también tendremos pero es algo normal. Estoy deseando que lleguen esos momentos en los que al volver de fiesta atracamos literalmente la nevera a las tantas de la madrugada…
Igualmente, me dejo a gente aquí en Albacete a la que echare de menos,  pero bueno, será unos días.

Espero que pasen Uds un feliz verano, y en especial Ud Sr Eddie. Para que de una forma u otra, sea el eco de los aplausos los que lleven estas humildes palabras, allá a la puerta de su morada.

Mis más cordiales Saludos,
Manuel Candel

miércoles, 28 de mayo de 2014

XIII Carta al destino. Albacete, 28 de mayo, 2014.

362, 363… y hoy.

Estimado señor Eddie,
Muy buenas, ¿Qué tal va todo?

20 primaveras, son las que me aguardan mañana. ¿Y quien me iba a decir que acabaría situado a otro 29 de mayo de un año cualesquiera? Ha sido un año completo donde los haya; he perdido gente, otros simplemente han decidido alejarsen… pero también han venido muchos nuevos, grandes. He cumplido sueños pendientes, he conocido gente maravillosa por los pasillos del hospital, he organizado mi segunda exposición fotográfica y… ¿Como no? e vuelto a subirme a un escenario un verano más. Mi toque de locura ha seguido estando presente, pues nunca había tenido el coraje suficiente como para pasar por la puerta de RENFE, y coger el primer tren que saliera donde fuese.

Valencia, Murcia, Linares, y mi querida Sevilla han sido los destinos que me han aguardado este pasado año.

Sinceramente, me plantaba en los 19 años, aunque tengo curiosidad por saber que me aguardan los 20. Nunca me ha gustado cumplirlos, es como celebrar que envejeces. Que tontería ¿No? Pero creo que este año… incluso tengo ganas de que llegue mañana. Llegados hasta aquí… no voy a rendirme ahora.
Mirándolo desde la parte astrometropolifisica  jajajaja mañana habré dado 20 vueltas completas alrededor del Sol, y espero que sean muchas mas, si no, mal agüero.

Es momento de mirar atrás y quedarme solo con lo bueno, de recordar las alegrías y obviar las penas, pero siempre recordando las piedras par no tropezar de nuevo. Pero sobretodas las cosas… lo que mas me apetece… es  ¡¡VIVIR!! Sin más.

Y por todo ello, Dios mediante, encomendaré estas palabras a la Ilusión, para que de una forma u otra, sean depositadas allá a las puertas de su morada. Gracias Señor Eddie.

-Que me echen lo que quieran, porque no tengo pensado rendirme-

Mis más cordiales Saludos,
Manuel Candel


martes, 14 de enero de 2014

XII Carta al destino. Albacete, 14 de enero, 2014.

"¿Yo?"

Estimado señor Eddie,
Muy buenas, ¿Qué tal va todo?

Yo creo seguir en tiempos de transiciones, pues no hago mas que vagar sin la sombre de ese que me hace ser yo, soy un rostro sin nombre ni sombra un figura que pasea sin saber donde ir. ¿Qué desconcierto no? Esta noche, vengo a contarle una anécdota que he tenido esta tarde, camino a casa de la biblioteca…
Ha sido paseando por la Calle del Tinte, cuando de repente un chaval se me ha quedado mirando desde dentro de la tienda, a través del cristal del escaparate.

Era un tipo extraño, se me ha quedado mirando fijamente a los ojos, así algo embobado, como si se hubiera detenido el tiempo. De repente, ha sido como si lo conociera de antes, no se, ha sido curioso por unos segundos, he querido pensar que lo conocía, que era un chaval al que le gustaba bromear en los momentos mas tensos para relajar tensiones, de estos que cuando aunque estés jodido del todo, hacen lo posible para hacerte sonreír con algún chiste malo o alguna nota de voz por “Whatsapp”. Parecía el típico tipo que solo pisa las líneas blancas de los pasos de cebra, o que anda manteniendo el equilibro por los adoquines del borde de la carretera, ese al que le gusta ir en la bici sin manos para sentirse libre.

Ha sido como si lo conociera de toda la vida, o si ya lo hubiera visto en alguna ocasión Sr Eddie. Creo haber sentido como su mirada se perdía con la mía, como a través del espacio me decía “No me importa nada”. Esos de los que no tiene miedo a nada, ni miedo ni vergüenza. La típica persona que cuando esta deprimida no necesita nada más que un abrazo mudo, un abrazo sin decir nada para coger fuerzas y volver arriba. Un hombrecillo al que sus pequeñas pupilas pedían en un silencio mudo soñar, ilusionarse, sonreír, ser quien quiere ser, valerse por si solo ¡VIVIR! Y pensar eso de que “Al final todo saldrá bien….”

En un abrir y cerrar de ojos, me he dado cuenta de mi estupidez, pues simplemente era un espejo lo que tenia delante. ¿Y sabe que Sr Eddie? Esta tarde… a pesar de todo, me he dado cuenta de quien era el del espejo ¡¡  MANUEL CANDEL ¡!

Solo le pido una cosa esta vez, que nada ni nadie, irrumpa en mi manera de vivir la vida, porque dejaría de ser yo, con mis cosas buenas, y mis cosas malas. Espero que de una forma u otra, estas palabras sean depositadas a través de la ilusión en las puertas de su posada.

“Nos pasamos demasiado tiempo pensando en saber quienes somos, cuando ni siquiera necesitamos saberlo ”
Mis más cordiales Saludos,

Manuel Candel