jueves, 5 de enero de 2017

XXIV Carta al destino. Albacete, 5 enero, 2017.

Estimado Sr Eddie,
¡Muy buenas y entradas noches! ¿Cómo va? Hacia un par de meses que no sabía nada de usted, y un día por otro no encontraba el momento, pero esta noche se respira magia e ilusión.

Atrás dejamos el 2016 hace 4 días, y con el nuevo amanecer será el quinto del año nuevo. El pasado, creo poder decir con certeza que termino mejor aún de lo que empezó, aunque el camino sea malo, lo importante es el final.
Este, no parece haber comenzado nada mal, y como en mi es costumbre, ya persigo algunos de los sueños que arrastro del año anterior, y en algunos de ellos comienzo a ver las salidas.

Hoy, es noche de Reyes Magos, y por tradición personal, una vez más he visto la cabalgada junto a Carlos y los papás, cerca de la Plaza del Altozano.

Desde la cama, quiero oír todavía el remover del papel de regalo en el salón.
Hace años, aguantaba todo lo que podía para intentar escuchar o ver algo por la puerta, pero siempre me vencía el sueño.

Con la edad, uno descubre las grandes mentiras de la vida, pero créame, en todo lo feo, hay algo bello por pequeño que sea, pues los Reyes Magos si existen.

Sus majestades, no merecen ser llamadas de otra forma, pues para mí personalmente, son los reyes de mi vida, ellos, son los que siempre han puesto magia para calmar mis lágrimas, y no permitirme ver las suyas; son los que ponen magia para no querer ver nuestros fallos, y de la misma forma engrandecer nuestras victorias; los que dan su vida por la nuestra, y hacen lo posible por darnos, todos lo que ellos no tuvieron.
Sr Eddie, mi mejor regalo, no vino envuelto ni con lazos, vino en el primer beso que me dio mama al nacer, y el soporte que encontré en las manos de papa cuando me tomo. Mi regalo, no tiene ticket de cambio, ni siquiera garantía; pues es una garantía que el mejor hogar, sean sus abrazos.

A ellos, a los Reyes Magos del mundo y también los de Oriente, gracias por sufrir lo insufrible por los pequeños y mayores, el mundo no lo mueve el dinero si no el amor, pues dígame Sr Eddie, ¿Qué niño no ama a sus padres o a sus SSMM?

No sabemos lo que tenemos hasta que lo perdemos, por eso deseo que no le permita a nadie que pierda la ilusión, para que así cada día sea noche de reyes, y el mejor regalo, el poder seguir unidos. Y si esto no pudiera ser, a los que no están hágalos la estrella más brillante del firmamento, y que así nos pueda guiar en la vida, como a los tres Magos guio hacia Belén…

Aquí se marcha un servidor, con la ilusión del amanecer temprano, y en compañía de sus padres, descubrir que los reyes todavía no se han ido. Y de esta manera, le envío mis más profundos pensamientos a lomos de tres dromedarios, para que de una forma u otra, se las hagan llegar a la puerta de su morada allá en el cielo.

Mis más cordiales saludos,

Manuel Candel