jueves, 5 de enero de 2017

XXVI Carta al destino. Albacete, 5 enero, 2017.

Estimado Sr Eddie,
¡Muy buenas y entradas noches! ¿Cómo va? Hacia un par de meses que no sabía nada de usted, y un día por otro no encontraba el momento, pero esta noche se respira magia e ilusión.

Atrás dejamos el 2016 hace 4 días, y con el nuevo amanecer será el quinto del año nuevo. El pasado, creo poder decir con certeza que termino mejor aún de lo que empezó, aunque el camino sea malo, lo importante es el final.
Este, no parece haber comenzado nada mal, y como en mi es costumbre, ya persigo algunos de los sueños que arrastro del año anterior, y en algunos de ellos comienzo a ver las salidas.

Hoy, es noche de Reyes Magos, y por tradición personal, una vez más he visto la cabalgada junto a Carlos y los papás, cerca de la Plaza del Altozano.

Desde la cama, quiero oír todavía el remover del papel de regalo en el salón.
Hace años, aguantaba todo lo que podía para intentar escuchar o ver algo por la puerta, pero siempre me vencía el sueño.

Con la edad, uno descubre las grandes mentiras de la vida, pero créame, en todo lo feo, hay algo bello por pequeño que sea, pues los Reyes Magos si existen.

Sus majestades, no merecen ser llamadas de otra forma, pues para mí personalmente, son los reyes de mi vida, ellos, son los que siempre han puesto magia para calmar mis lágrimas, y no permitirme ver las suyas; son los que ponen magia para no querer ver nuestros fallos, y de la misma forma engrandecer nuestras victorias; los que dan su vida por la nuestra, y hacen lo posible por darnos, todos lo que ellos no tuvieron.
Sr Eddie, mi mejor regalo, no vino envuelto ni con lazos, vino en el primer beso que me dio mama al nacer, y el soporte que encontré en las manos de papa cuando me tomo. Mi regalo, no tiene ticket de cambio, ni siquiera garantía; pues es una garantía que el mejor hogar, sean sus abrazos.

A ellos, a los Reyes Magos del mundo y también los de Oriente, gracias por sufrir lo insufrible por los pequeños y mayores, el mundo no lo mueve el dinero si no el amor, pues dígame Sr Eddie, ¿Qué niño no ama a sus padres o a sus SSMM?

No sabemos lo que tenemos hasta que lo perdemos, por eso deseo que no le permita a nadie que pierda la ilusión, para que así cada día sea noche de reyes, y el mejor regalo, el poder seguir unidos. Y si esto no pudiera ser, a los que no están hágalos la estrella más brillante del firmamento, y que así nos pueda guiar en la vida, como a los tres Magos guio hacia Belén…

Aquí se marcha un servidor, con la ilusión del amanecer temprano, y en compañía de sus padres, descubrir que los reyes todavía no se han ido. Y de esta manera, le envío mis más profundos pensamientos a lomos de tres dromedarios, para que de una forma u otra, se las hagan llegar a la puerta de su morada allá en el cielo.

Mis más cordiales saludos,

Manuel Candel


martes, 25 de octubre de 2016

XXIII Carta al destino. Albacete, 25 octubre, 2016.

Estimado Sr Eddie,

Buenas noches, que malo es cuando suena Ennio Morricone al ritmo de Cinema Paradiso.

¿Qué tal va, qué es de usted? Por aquí, el calor de verano ya ha desaparecido hace semanas, y parece que el paraguas no tiene pensado tomar vacaciones por ahora, últimamente, tiene trabajo.

Hoy es un día de esos en los que el estruendoso silencio, invita a la paz y la soledad, pero sin rebosar los limites ¿Comprende? Bueno, ni siquiera yo se lo que acabo de decir.

El otoño ya hace días que se instaló en la llanura manchega, y poco a poco va pintando los frutales de ocres y verdes pastel. Ya van desvaneciendo algunas de las hojas hasta el suelo o el cauce del Júcar, desplomadas, alegres por la sombra fresca y aliviadora que estos meses atrás han ofrecido, pero a su vez melancólicas y pesadas por la incertidumbre del invierno próximo.
¿Qué será de ellas Sr Eddie?

¿Sabe una cosa? Hoy me encuentro cansando…
Estoy cansado de que tomo el mundo piense que mi generación y las próximas al 94, somos unos vagos y unos incompetentes, que no trabajamos, que no sabemos lo que “vale un duro”.
Que pena… Cuantas veces he oído decir eso de: -Yo con tu edad…-
No es cierto nada de eso.

No es que no queramos trabajar, es que no nos dejan. No es culpa de nadie o quizás si, que seamos quienes debemos de pagar las consecuencias de los que no pensaron en las consecuencias. Somos la generación más preparada de la historia, la más culta, la más ansiosa y competente, pero también la más desmotivada…

Sabemos dos idiomas, incluso tres. Somos los más preparados globalmente, los primeros en pensar en las consecuencias para la tierra y la naturaleza. Los que más hemos viajado y conocido otras ideas, otras culturas, otros pensamientos….

Tenemos ganas, queremos comernos el mundo.

¿Sabe una cosa? Hoy me encuentro cansando… pero no podrán conmigo.

Me encuentro como esa hoja del ligero cauce del rio, atardeciendo en una tarde de octubre, con paz, en calma y dejando que la corriente me empuje hacia algún lugar, donde sea.
Imagino que será cosa del tiempo.

Marcho a cenar Sr Eddie, pues ya he oído bocear mi nombre desde la cocina.

Me alegra saber de usted después de tanto tiempo, y aquí termina una confesión más enviada con las corrientes del agua, para que de una forma u otra, sean empujadas hasta la puerta de su morada.
Mis más cordiales saludos,

Manuel Candel


viernes, 15 de julio de 2016

XXII Carta al destino. Albacete, 16 julio, 2016.

Estimado Sr Eddie,

Buenas noches, ¿Cómo va?

Apenas he sacado ratos libres desde la última vez que me senté tranquilamente a escribirle, pues parece que ya iba siendo hora de ir descansando de todo un poco y desconectar.

¡Cielo Santo! Nos encontramos ya a 16 de julio, y apenas me he dado cuenta de cómo en un abrir y cerrar de ojos, un día de repente amaneció ya el verano, y la primavera comenzó a dormir lentamente….

Por aquí abajo, en la tierra, todo en un caos, ¿Qué le voy a contar que Ud. no sepa?

Andamos todavía sin formar gobierno, atentados terroristas, violencia, intolerancia, egoísmo, hipocresía… Anda el mundo como para tirar cohetes.

Yo por lo demás, debo reconocer que ando contento, ea, como siempre al revés de todos jajaja. Como ya sabe, terminé mis exámenes, con buena nota por supuesto; con el final de estos, llegó el tiempo de la vida laboral por amor al arte, el periodo de prácticas de los estudiantes, y realmente, fue una época de aprendizaje muy gratificante, e incluso me ayudó a aclarar mis decisiones posteriores.

Finalizó mi curso como catequista, y al unísono, una buena tarde le dí vacaciones a mi nariz de payaso… nos lo hemos ganao.

Tengo abuelas, las dos gracias a Dios, pero aún así me permitiré el lujo de decir:
¡Qué orgulloso estoy de ti Manolo!

El verano por ahora, se visualiza tranquilo, bueno, he pisado la playa ya un par de veces para lo antiplaya que yo soy, pero bien, muy bien.

Ahora, es momento de descansar, de pueblo. Únicamente, me apetece sentarme en la silla de la antigua trilla de la familia como el abuelo solía hacer, y ver como revolotean las golondrinas junto al almendro al caer la tarde. Ansío darle besos a la abuela de esos que suenan, y preguntarle irónicamente, si nos vamos “al baile”, pobrecica mía, si pudiera andar, tengo claro que iríamos.

Normalmente, ya sabe que yo soy una persona muy discreta, procuro guardarme siempre mis sentimientos o emociones, soy muy fan de esa frase de “Dueño de mis silencios, y esclavo de mis palabras”, considero, que uno debe de ser siempre lo suficientemente fuerte como para tirar de la carreta solo. Hay quien no comparte mi opinión, pero me da igual, con que la respeten me sirve. Con esto, quisiera hacerle saber, que a hoy día, con nuestros más y nuestros menos, sigo estando bien, soy feliz Sr. Eddie.

Bueno, por hoy, marcho a dormir, espero poder hablar de nuevo son usted, siempre es mi fuga de mis sentimientos y me alivia su forma de pensar y animarme. Gracias.

De este modo, encomiendo estas palabras de un joven manchego a la luz de las estrellas, para que de una forma u otra, se las hagan llegar a la puerta de su morada.
¡¡Buenas noches Sr Eddie!!

Mis más cordiales saludos,



Manuel Candel

martes, 2 de febrero de 2016

XXI Carta al destino. Albacete, 3 enero, 2016.

"Mis ángeles"

Estimado Sr Eddie,


Buenas noches, ¿Qué tal va? Estaba yo a punto de meterme a la cama, recogiendo la habitación, ya sabe, y antes de apagar el ordenador se me ha ocurrido que podría escribirle. He puesto mi banda sonora favorita, la de "Cinema Paradiso" de Ennio Morricone, y al compás del tarareo de la música, voy escribiendo.


Oía yo el otro día en mi fea costumbre de poner la oreja, a alguien que decía que los ángeles, no existían. Me confieso, a mis 21 años de edad, todavía creo, que en algún lugar del universo, incluso los Reyes Magos existen, lo sé, se de sobran quienes son mis reyes magos particulares ¿y qué? Me sigue haciendo real ilusión verles cada 5 de enero, soy así, quizás sea algo propio de un crío más que de un joven pero soy así, y la ilusión, es algo que jamas deberíamos perder, aunque sea una locura, pero en un mundo de locos, ser cuerdo si sería una locura. Soy feliz.


Los ángeles, de la misma forma, también existen, para mí al menos. No le hablo de esos ángeles que nos pintan en las cúpulas de las iglesias de ojos azules, cabellos rubios y blancas alas de nácar; le hablo de los ángeles de mi vida.


Esas personas, que por algún motivo, no se cual, Dios quizás, han llegado y se han cruzado con los raíles de mi vida. Ellos son mis ángeles. Los que me soportan en mis más irascibles días, o recogen mis saladas lágrimas, pero también son los que me dan la felicidad.


No se porque estoy en este mundo, ni siquiera porque tuve que llamarme Manuel, aunque reconozco que me gusta ser quien soy, pero bendita casualidad. Soy fruto del amor que dos ángeles se tienen, y por ello, son los mayores responsables de mi vida.


No hace falta tener alas para volar; ni ser poderoso para hacer feliz; ni siquiera hacer milagros para sonreír... La esencia de la vida, esta en las pequeñas cosas.


Hay días que son como esa palabra culinaria que tanto me gusta "AGRIDULCES", son esos días en que estamos melancólicos o bajos de ánimos sin motivo alguno, son días en los que  nuestra cama puede parecer demasiado grande para nosotros por lo pequeños que nos sentimos, y sin darnos cuenta, es cuando algún ángel de nuestras vidas viene hacia nosotros...


No importa cuanto mal estén las cosas, ni que nos duela el corazón, ni siquiera es malo fracasar... de los aciertos, sacamos ventajas, y de los errores experiencia. Es cuestion de como veamos la vida, de como sonriamos. Es fácil decir eso de que: "Siempre sale el sol" y es verdad, pero Sr Eddie, que bonito es saber, que aunque siempre sale el sol, siempre lo hace radiando de luz ¿Verdad?


Todo puede cambiar su rumbo en un solo momento, de verdad lo creo, pero nada de eso sería posible, sin los ángeles de nuestra vida, con ellos, todo es mucho mas fácil.


Gracias Sr Eddie, por mis ángeles: mis primos, mis tíos y tías, por mis abuelo y mis abuelas, gracias por mis padres y mi hermano, gracias por todos mis amigos Sr Eddie, ellos son el motivo de mi existencia.


Hágame un favor, ambos sabemos que la vida me ha arrebatado algún que otro ser querido, pero esos ángeles, ahora dan incluso más luz que el sol, porque es fácil brillar de día, pero ellos ahora son estrellas que iluminan la noche, no deje que nunca se apague su luz en nuestros corazones.



Sr Eddie, de esta forma es como me despido hoy, le envió estas palabras por medio de una estrella cualquiera, para que de una forma u otra, se las haga llegar a la puerta de su morada. ¡¡Buenas noches Sr Eddie!!
Mis más cordiales saludos,

Manuel Candel

jueves, 24 de diciembre de 2015

XX Carta al destino. Albacete, 24 diciembre, 2015.

¡¡FELIZ NAVIDAD!!

Estimado Sr Eddie,


¡Buenas tardes! ¿Qué tal va? No sé cómo empezar hoy exactamente, pero si quiero escribirle. Me apetece.

¿Sabe una cosa Sr Eddie? Esta tarde he escuchado un anuncio en la radio que decía algo así como: “Ya es Navidad en El Corte Ingles”. No sabía si cabrearme o reírme. ¿Hasta dónde puede llegar la estupidez de las personas? La Navidad no es llenar todo de colores y lucecicas, no me cansaré de decirlo, y mucho menos puede llegar a un centro comercial, la Navidad vive todo el año dentro de nuestros corazones en los pequeños gestos de cada día.

Pasado ya el día 22 de diciembre, día de la lotería nacional, este año se me ha aparecido la suerte en ese aspecto, pero tranquilo, no soy rico ni mucho menos, ni quiero.

¿Sabe lo que realmente me ha hecho rico este año? Mire, mi riqueza llego el día que mi padre encontró trabajo después de largos meses; mi riqueza, han sido los centenares de sonrisas que me han regalado los nenes el hospital… ha sido mi enriquecimiento de espíritu y fe.

Mi riqueza han sido mis notas de clase, fruto de mi esfuerzo y dedicación; mi riqueza ha sido despertarme con un beso de mamá cada mañana a pesar de que fuera muy temprano….
Mi riqueza, no es otra que cada una de las lágrimas que se están aburullando en mis ojos ahora mismo, pensando en tantas y tantas cosas…. Soy un afortunado.

Rico también, por las personas de mi vida que ahora son ángeles, esos que nos ven desde el cielo, pero que puedo decir a los cuatro vientos, que eran y son mi familia, mi gran familia. Gracias a Dios, por el regalo que tuve el día que llegué al mundo, pues ellos me estaban esperando ansiado.
Con el tiempo, también llegó la familia que elegimos, los amigos. Esa familia que varía con los años, pero aun así siempre hay con quien a pesar de los años puedes contar, todos ellos, son causa de mi fortuna.

Gracias…. Gracias señor Eddie, por hacerme feliz.

Le deseo a usted y a todos los lectores, una feliz navidad, vivida desde la Fe y con todo el cariño del mundo.

Y de esta forma, le envió estas palabras por medio de la estrella de Belén, para que de una forma u otra, se las haga llegar a la puerta de su morada. ¡¡Feliz Navidad Sr Eddie!!
Mis más cordiales saludos,



Manuel Candel

martes, 8 de diciembre de 2015

XIX Carta al destino. Albacete,8 diciembre, 2015.

Estimado Señor Eddie,

¡Que sean buenas las noches, a los hombres de gran corazón! ¿Qué tal está Sr Eddie? Espero que todo bien, como diría mi abuela: "Vamos tirandillo que no es poco".

Por aquí abajo todo anda piscas pajas, el mundo ya no está para sonrisas: Atentados terroristas, cambio climático, violencia de genero.... ¡Está el mundo para tirar cohetes!
Yo a nivel personal no voy a quejarme mucho, no vaya y que la jodamos y vayamos a peor. Mis clases de momento van bien, a días me encuentro ahogado entre trabajos y apuntes pero bueno. Por lo demás mis clases de catequesis y mis tardes de hospital son traguicos de aire fresco intercalados en al semana, desconecto de lo demás y al menos esos ratos me dan ánimos a coger fuerzas.

Esta noche precisamente, me noto animado y con fuerzas, aunque seguro que al levantarme a las 7 y media se me quitan de una pero bueno. Es de esas noches en que me planteo madrugar algo más para poder desayunar en condiciones, o incluso hasta se me pasa por la cabeza hacer deporte, fíjese si tengo que estar animado para pensar eso. 

Es cierto que el mundo esta hecho un asco con todos mis respetos, si lo miramos a nivel general, pero profundicemos: ¿Qué mueve el mundo, el dinero, las ideas o los sentimientos? Pienso que aunque por mucha rabia que me de el dinero influye mucho a nivel global, pero no con ello, me quedo con el hecho de los sentimientos. 

Los sentimientos, esos que nos hacen tirar lagrimas por la cara de emoción; Una canción bonita; Un mensaje cariñoso para darnos los buenos días, o incluso, los buenos días de mamá en la cama; Las flores de la primavera, o los mantos de hojas de otoño; Un beso de mamá; Un abrazo amistoso; El deseo de la Paz en una eucaristía; Tomar un trago de nata directamente del bote; Saltar como los locos pisando únicamente las líneas blancas de los pasos de cebra; Acariciar un cachorro de perro; Un beso....

Ve, son tantos los pequeños detalles que pueden alegrarnos el día. No importa que todo este mal, el caso es no perder la esperanza ni los ánimos, y menos en estos tiempos de adviento. 

Es cierto que a veces, parece que todo esta perdido, que no tenemos fuerzas para seguir adelante nuestras cosas ni nuestra vida, me río yo de esos momentos. Todos tenemos días buenos y días malos ¿Sabe? Pero, ¿Qué importa que en el valle haya sombras si en la colina reluce el sol? Únicamente se trata de saber hacia donde mirar.

Dice un proverbio escocés: "Muchas cosas pequeñas, en muchos lugares pequeños, hechos por mucha gente pequeña, pueden cambiar al mundo"

Mido 1 metro y pico, me considero alguien bastante pequeño la verdad, pero no importa. No sé con certeza al cien por cien si existe el cielo o el infierno, o si al morir nos reencarnamos, pero hay una cosa que tengo muy clara Sr Eddie, mientras yo continúe en este mundo siendo este joven loco al que llaman Manuel Candel, haré todo lo que caiga en mi mano, para intentar cambiar el mundo, o al menos mi mundo. Muchas cosas pequeñas, en muchos lugares pequeños...

Que se caigan las fuerzas y lleguen las depresiones, no importa, paramos, descansamos, cogemos fuerzas y continuaremos el camino. Lo prometo. 
Es natural que hayan días de todo, para algo somos humanos.

El día roza ya la media noche, va siendo hora de despedirme Sr Eddie. Espero de todo corazón, que no se olvide de los que andamos por aquí abajo y sea benévolo con nosotros. Y con esto, Dios mediante,  le envío estas palabras a la suerte de una lágrima en su caída, para que de una forma u otra, le haga llegar mis pensamientos haya ala puerta de su morada.

Mis mas cordiales saludos.

Manuel Candel

jueves, 24 de septiembre de 2015

XVIII Carta al destino. Albacete, 25 Septiembre, 2015.

"Hojas de otoño"

Estimado Señor Eddie,

¡A las buenas noches! ¿Qué tal va?
Esta noche, no se porque motivo, estando ya arropado en la cama y cual ovillo enroscado mirando hacía la ventana, he sentido la necesidad de blincar de un salto de la cama y escribirle. Es una noche rasa y serena de finales de septiembre. Parecen no haber nubes en el cielo, y la luna, crece por momentos camino de su plenitud. De fondo, una de mis predilectas bandas sonoras: La Vida es Bella. "Naaaaaaa, nanananananana..."

Hoy, me siento ligero Sr Eddie, como si de un amanecer se tratara. A ratos tendemos a subirnos moralmente y parece que toquemos el sol con las yemas de nuestros dedos; y a ratos nuestro propio cuerpo nos pide sumergirnos en lúgubres sitios, conversaciones y películas, bañando nuestras mejillas en agua salada. En más de una ocasión he dejado testimonio de ello, la vida solo son momentos, unos buenos y otros malos, pero el tiempo, siempre acaba curando nuestras heridas con las agujas del reloj. Estoy un poco, embobado, lo reconozco, pues a pesar de las pocas lineas que llevo plasmadas, hace rato que comencé a escribir y yo suelo ser muy encadenado para ello.

Vivimos en una sociedad, en la cual se han olvidado los valores de la vida. Duramos más, pero vivimos menos. Tenemos mas especialistas, pero más problemas. Más medicamentos, pero más enfermedades. Mejores casas, pero más familias rotas... Muchos días, tiendo a comprar a las personas con las hojas que el otoño deja posar sobre el agua de un arrollo, pasamos deslizantes por la vida, impermeables a los sentimientos, resbaladizos a la realidad... ¡Caramaba, parecemos máquinas programadas para actuar! Es triste pensar, que ni siquiera la fragancia de un abrazo o un beso, ya significan lo mismo. De nada sirve decir a alguien continuamente "Te Quiero" porque al final es algo tan monótono que pierde su realidad...

¿A dónde vamos a ir a parar? Sabe, en mi vida, al igual que en la de todo el mundo imagino, yo también he cometido muchos errores, aunque siempre con mis mejores intenciones, pues soy el único responsable de cada una de ellas. Yo y mis circunstancias. A pesar de ello, a día 25 de septiembre, considero que tengo lo mejor que nunca he tenido, que mi momento más feliz, esta naciendo y muriendo continuamente, que las personas que de verdad quiero en mi vida ahora mismo, son las que están. Pero bueno, pronto llegará Navidad, y cubriremos las calles de luces y los corazones de colores púrpura, dorado y plata... ¿Para qué? Nada de esas luces y esos colores, podrán tapar lo que sentimos o pensamos el resto del año en sólo unos días.

Es irónico, cada día, actuamos más como máquinas, pero en cambio, ninguno nacemos con un libro de instrucciones. Somos personas que sentimos y sufrimos, pero tanta tecnologia, tantos avances, tanta comodidad, son las que están demacrando a la raza humana. No quiero juzgar a nadie ni tampoco generalizar Señor Eddie, pues ya sabe que tan sólo es el punto de vista de un joven Albaceteño.

Ayúdenos a todos Señor Eddie, ayúdenos a que mañana cuando el sol nazca por Levante y bañe la tierra con sus mas tempranos rayos, todos hayamos sido hechizados. Que sonriamos a la vida antes de que sea demasiado tarde, que amemos pero amemos de verdad, que hagamos locuras y no nos guiemos por la edad ni el tiempo, nunca es tarde para nada. Que el mundo en el que vivimos, sea un lugar mejor, por y para todos los que habitamos en él....

Y con todo esto, Dios mediante, encomiendo estas palabras a los más dichosos árboles, que cada primavera vuelven a nacer con esperanza, para que de una forma u otra, al igual que las hojas en el arrollo, depositen estas palabras allá a la entrada de su morada. ¡Buenas noches Señor Eddie!

Mis mas cordiales saludos,

Manuel Candel