viernes, 15 de julio de 2016

XXII Carta al destino. Albacete, 16 julio, 2016.

Estimado Sr Eddie,

Buenas noches, ¿Cómo va?

Apenas he sacado ratos libres desde la última vez que me senté tranquilamente a escribirle, pues parece que ya iba siendo hora de ir descansando de todo un poco y desconectar.

¡Cielo Santo! Nos encontramos ya a 16 de julio, y apenas me he dado cuenta de cómo en un abrir y cerrar de ojos, un día de repente amaneció ya el verano, y la primavera comenzó a dormir lentamente….

Por aquí abajo, en la tierra, todo en un caos, ¿Qué le voy a contar que Ud. no sepa?

Andamos todavía sin formar gobierno, atentados terroristas, violencia, intolerancia, egoísmo, hipocresía… Anda el mundo como para tirar cohetes.

Yo por lo demás, debo reconocer que ando contento, ea, como siempre al revés de todos jajaja. Como ya sabe, terminé mis exámenes, con buena nota por supuesto; con el final de estos, llegó el tiempo de la vida laboral por amor al arte, el periodo de prácticas de los estudiantes, y realmente, fue una época de aprendizaje muy gratificante, e incluso me ayudó a aclarar mis decisiones posteriores.

Finalizó mi curso como catequista, y al unísono, una buena tarde le dí vacaciones a mi nariz de payaso… nos lo hemos ganao.

Tengo abuelas, las dos gracias a Dios, pero aún así me permitiré el lujo de decir:
¡Qué orgulloso estoy de ti Manolo!

El verano por ahora, se visualiza tranquilo, bueno, he pisado la playa ya un par de veces para lo antiplaya que yo soy, pero bien, muy bien.

Ahora, es momento de descansar, de pueblo. Únicamente, me apetece sentarme en la silla de la antigua trilla de la familia como el abuelo solía hacer, y ver como revolotean las golondrinas junto al almendro al caer la tarde. Ansío darle besos a la abuela de esos que suenan, y preguntarle irónicamente, si nos vamos “al baile”, pobrecica mía, si pudiera andar, tengo claro que iríamos.

Normalmente, ya sabe que yo soy una persona muy discreta, procuro guardarme siempre mis sentimientos o emociones, soy muy fan de esa frase de “Dueño de mis silencios, y esclavo de mis palabras”, considero, que uno debe de ser siempre lo suficientemente fuerte como para tirar de la carreta solo. Hay quien no comparte mi opinión, pero me da igual, con que la respeten me sirve. Con esto, quisiera hacerle saber, que a hoy día, con nuestros más y nuestros menos, sigo estando bien, soy feliz Sr. Eddie.

Bueno, por hoy, marcho a dormir, espero poder hablar de nuevo son usted, siempre es mi fuga de mis sentimientos y me alivia su forma de pensar y animarme. Gracias.

De este modo, encomiendo estas palabras de un joven manchego a la luz de las estrellas, para que de una forma u otra, se las hagan llegar a la puerta de su morada.
¡¡Buenas noches Sr Eddie!!

Mis más cordiales saludos,



Manuel Candel

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